Las grasas no sólo están en los alimentos: se añaden durante la preparación de los platos y al servirlos. Las grasas saturadas, como la mantequilla, la manteca de cerdo y el tocino, incrementan el riesgo de trastornos cardiovasculares, pues elevan los niveles de colesterol en la sangre. Las grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y poliinsaturadas de los aceites vegetales y del pescado son saludables y previenen enfermedades.
La grasa es una fuente de energía concentrada que proporciona 100 calorías por cucharada, por que se debe de utilizar con moderación.